26 jun 2008

EL OJO

cuanta vida que no alcancé a imaginar,
cuantas esquinas sin recorrer,
y ante tan grandioso espasmo de tiempo,
mis cicatrices se volvieron de colores chocando con la fragilidad del agua contra el cemento,
cuando las pupilas nada han visto, no tienen necesidad de ver,
cuando ya se han tornado en rededor,
pareciera que desorbitara el ojo en cuatro sentidos,
tratando de acaparar hasta el último centímetro de tierra en la fas del mundo,
pero también regresan,
la casa; el viento y la única esquina primera,
el tiempo chocando con la acera de un sol gris eterno,
triste,
melancólico,
propio,
único

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