Éramos ángeles todos,
Luchando en los pies del mundo donde los ángeles son escasos.
Parecíamos pedazos de un cielo, que perdido nos despedía a la tierra aún nublada.
Tú llegaste como el sol llega a la lluvia,
Las gotas de nuestra tristeza primero brillaron
Ante tus ojos de un color aún no definido
Y de poco en poco las fuiste secando una a una.
Mientras asombrados mirábamos el ascender del vapor salado.
Descubriendo que la vida antes de ti tenía otro sentido,
Aferrando nuestros sueños a tu presencia,
Decididos a encumbrarla hasta el umbral de los ángeles del cielo,
Esos que son de Dios los más cercanos.
Hoy tus ojos ya han definido el color
Y si tuviera que reflejar mi alma en lo más bello que he tocado,
El reflejo sería de ese, el color de tus ojos.
Dedicado a Elias .
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